RESUMEN | ![]()
Colombia vive un momento histórico para transformar su sector rural. El autor Reynaldo Reyes Cárdenas, con más de cuatro décadas de experiencia gerencial en el agro, plantea que las condiciones actuales son únicas e irrepetibles para impulsar cooperativas de pequeños productores*: tierra, conocimientos, saberes ancestrales, diversidad de climas y una mano de obra campesina dispuesta conforman la base de lo que él denomina el modelo de bioeconomía circular solidaria MUSA. A través del cooperativismo, y con la capacitación como eje central, propone un camino concreto para que los minifundistas superen la presión de los mercados oligopólicos, mejoren su calidad de vida y retengan a las nuevas generaciones en el campo. Una visión que recupera políticas agrarias pendientes desde los inicios de la Reforma Agraria, desde los Acuerdos de Paz y las convierte en oportunidad de desarrollo democrático y colectivo.
*70% campesinos colombianos son microfundistas (menos de 2Ha).
Nunca antes en el desarrollo económico del país ha habido las condiciones necesarias y suficientes como las que tenemos hoy para construir modelos de creación de empresas asociativas en el sector primario.
Los factores de producción en manos de pequeños productores o minifundistas, sus saberes ancestrales de las labores culturales de producción y la necesidad de defenderse de las presiones oligopólicas del mercado, son el combustible para poner en marcha una estructura productiva cuyo fin es mejorar la rentabilidad del esfuerzo comunal.
Nuestra variedad de suelos y climas, la posición geoestacionaria para llegar a mercados objetivos y el interés de la mano de obra campesina auguran un avance en las condiciones socioeconómicas para los actores principales, sus familias y las nuevas generaciones por llegar. No se puede olvidar que hay políticas claras, no aplicadas desde hace 60 años, en las fallidas reformas agrarias que podrían ser un factor disparador del rápido crecimiento empresarial democrático.
Sin ser un modelo único y explícito, el cooperativismo sobre un eje principal de capacitación servirá de ejemplo a seguir para propiciar avances económicos y sociales. En el cooperativismo se pueden encontrar las soluciones para los pequeños y medianos productores que aspiren a conquistar logros ejerciendo el poder de negociación conjunta. Es una realidad que la suma de voluntades multiplica los recursos y amplían la visión empresarial.
Una vez iniciado el camino, sin ser un dechado de virtudes y actividades, se irá construyendo las bases y columnas principales de la infraestructura productiva. El fin principal significa que en el desarrollo de cada proyecto productivo se disfrute de una sustancial mejora en la calidad de vida de los cooperantes, tanto a nivel económico, así como aumentar la satisfacción del logro en cada uno de los asociados. Eso permite que las nuevas generaciones, una vez capacitadas, no encuentran la necesidad de desplazarse a otras urbanas en donde aumentarán los cinturones de pobreza y explotación.
Teniendo claro el norte hacia dónde apuntar y con las herramientas que surjan de la sinergia corporativa cooperativista, pronto se lograrán metas intermedias que potencialicen y multipliquen la eficiencia de producción y su ubicación en el mercado objetivo. La asociatividad de la producción agropecuaria, tal y como en otras áreas de la economía, brindan una gran oportunidad al sector primario para alcanzar beneficios grupales de resonancia. Además, los proyectos se pueden consolidar con las ventajas tributarias que reciben las cooperativas, ya que se les permite que un porcentaje de las utilidades se destine a la reinversión productiva y social para cada uno de los cooperativistas.
Cada afiliado se convertirá en un impulsor del modelo MUSA, en donde al ejercer la democracia para el bien común participa y se apropia de los logros grupales, elevándose el nivel de autoestima de cada socio y su familia.
Al encontrar otras aplicaciones y nuevos productos en el proceso de producción, se aumentan los valores agregados, pudiéndose acortar los eslabones de la cadena entre los que producen y quienes consumen, incluyendo muchas veces el círculo de su propia familia.
Reynaldo REYES CÁRDENAS ha estado involucrado por más de cuatro (4) décadas a desarrollar actividades del sector agropecuario, habiendo ejercido la adolescencia en una cooperativa especializada en educación. Una vez vinculado al proceso de producción en entidades gremiales y de economía privada, dirigió grupos y equipos gerenciales, experiencia que quiere aportar a los proyectos MUSA en calidad de miembro del equipo pionero.

El Modelo de Gobierno MUSA es una iniciativa privada híbrida eco-solidaria diseñada para empoderar al campesino microfundista tropical en Colombia hacia la transición justa (social, agroecológica y energética) gracias al impulso del Estado de la política de desarrollo rural integral en el marco de la Reforma Agraria Integral y de los Acuerdos de Paz. Su objetivo principal es resolver el problema de la gestión de la abundancia estacional de cosechas y de la seguridad alimentaria mediante un encadenamiento productivo cooperativista de simbiosis agroindustrial de bioeconomía circular.
