RESUMEN | ![]()

Domingo 30 de noviembre 2025
Para el Tercer País más biodiverso del Mundo firme con los Acuerdos de París, la bioeconomía representa para Colombia una ruta estratégica para transitar de un modelo extractivo a uno de desarrollo sostenible basado en la biodiversidad y el conocimiento.
* CRECIMIENTO VERDE (2021) – preferimos el concepto de «Desarrollo sostenible» y «transición justa».
Con el agotamiento de su Petroleo y con la sexta matriz más verde del Mundo, la tercer potencia latinoamericana se encuentra en un momento clave para consolidar esta visión, apoyada por políticas avanzadas como la Estrategia Nacional de Bioeconomía y el Plan Nacional de Desarrollo (2022-2026).
El objetivo nacional es ambicioso y establece un horizonte claro para el sector financiero: lograr que la bioeconomía contribuya con el 3% del PIB y genere 522.000 empleos verdes para el año 2030. Este compromiso institucional ofrece una señal clara de la voluntad política y un marco de acción para que tanto líderes territoriales como inversores climáticos alineen sus esfuerzos hacia un modelo económico regenerativo.
La agroecología y la bioeconomía circular son dos enfoques interconectados para un desarrollo agrícola y económico sostenible.
La agroecología es una ciencia que aplica principios ecológicos y sociales a la agricultura, promoviendo la sostenibilidad, la resiliencia, la diversidad de cultivos y el uso de conocimientos locales y tradicionales para fortalecer sistemas alimentarios.
La bioeconomía se enfoca en el uso eficiente de recursos biológicos renovables para crear alimentos, energía y otros productos, buscando maximizar su utilización sin comprometer la capacidad de regeneración del medio ambiente
Camilo González Posso escribe: «¿Quiénes los desplazados por las violencias que han abandonado forzadamente 8,5 millones de hectáreas de sus predios rurales? En su inmensa mayoría son pequeños productores agropecuarios que hacen parte de ese 80% de microfundistas y pequeños agricultores encargados de abastecer los mercados locales y regionales y llevar el 60% de los alimentos de consumo diario.«
«Esa es la realidad del campo colombiano y el territorio no solo de las calamidades y confrontaciones armadas sino también de la economía rural y de la vida del 40% de la población que habita en los campos y en las cabeceras rurales. A veces se olvida el verdadero mapa de Colombia y en las cuentas de población se deja de lado el poblado que es el habitat de la tercera parte de los campesinos que viven en pequeños lotes o en predios con vivienda. Allí tienen su huerta y muchos salen a jornalear o a trabajar otro lote en el vecindario. Sus vecinos son como ellos microfundistas que en el promedio nacional cuentan con 3 has por familia y suman 2,3 millones de predios, exactamente el 80,5 del total de los propietarios registrados en el catastro nacional y el 10,5% del área. (cifras de 2010, con base en IGAC).»
En el marco de los modelos de bioeconomía basada en el conocimiento y la innovación, contempla la intensificación de la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación, creando modelos de negocios incluyentes, con enfoque de circularidad, y generando encadenamientos productivos de alto valor agregado en los sectores agropecuario, forestal, pesquero, farmacéutico, textil, turismo y diferentes ramas de la bioeconomía.»
«CONPES 4129. Política Nacional de Reindustrialización (DNP, 2023). Considera aumentar la generación de valor agregado en la producción de bienes y servicios de los sectores económicos de Colombia, para transformar la economía reduciendo la dependencia de actividades extractivas, fomentando un modelo basado en el conocimiento, la sostenibilidad y la inclusión, e impulsando el desarrollo territorial y la productividad.
Articulados con el CONPES 4129, el Departamento Nacional de Planeación, DNP, se encuentra diseñando el Mecanismo de Coordinación Interinstitucional y el Observatorio Nacional de Bioeconomía. Estos instrumentos contribuirán a la coordinación y articulación de entidades del nivel nacional y territorial, facilitando la implementación y territorialización de la bioeconomía.»
A pesar de esta visión, el principal desafío estructural es la escasa financiación adaptada al territorio. Los fondos disponibles no siempre están alineados con las realidades y necesidades específicas de los negocios de base comunitaria y las iniciativas en etapas tempranas en zonas rurales. Para los electos rurales, es vital entender que las normativas y los criterios de riesgo de los inversores a menudo favorecen a empresas más maduras, lo que limita la inyección de capital semilla en emprendimientos innovadores.
Por su parte, los financieros deben reconocer que superar estas barreras requiere diseñar instrumentos más flexibles y simplificar los requisitos de acceso, especialmente para aquellos proyectos ubicados en territorios con menores capacidades institucionales, como los territorios amazónicos o palenqueros.
La inversión de impacto en bioeconomia circular destaca sectores estratégicos como ingredientes naturales, biomateriales, bioinsumos (biofabricas), biotecnología, materias primas para cosméticos y el turismo sostenible.
La región de la Amazonía se posiciona como el territorio con mayor número de organizaciones que canalizan recursos (24,5% del total mapeado). Para los inversores, esto indica un foco geográfico de alta relevancia ecológica y potencial de retorno socioambiental, al buscar integrar el conocimiento ancestral con la tecnología para la conservación del bosque en pie.
Como lo podemos observar en estos videos, surgen también oportunidades a través de la colaboración con «COOPERATIVAS MUSA» para apoyar el escalamiento de emprendimientos biobasados de famiempresas o PYMES que buscan reubicar partes de sus procesos cerca de las zonas de extracción o de acopio de biomasa.
El desarrollo de la bioeconomía es intrínsecamente territorial y depende del rol fundamental de las organizaciones de base comunitaria, que impulsan la acción local e integran a mujeres y jóvenes.
Los líderes rurales deben enfocarse en promover la sociobioeconomía, que prioriza la conservación y el uso sostenible de la agroecología, como crear encadenamientos productivos que unan la vasta biodiversidad de sus regiones (Amazonía, Pacífico) con las capacidades de investigación y mercado de las grandes ciudades.
El principio rector debe ser que «si hay conocimiento, hay conservación» , buscando transformar los negocios basados en preservación de la biodiversidad para hacer del campo un espacio digno y viable para vivir y emprender.
Finalmente, para los financieros del clima, la clave está en el desarrollo de modelos de financiamiento innovador que permitan la incubación y consolidación de proyectos. Es urgente un marco nacional que articule instrumentos flexibles, adaptados al ciclo de vida de los proyectos y a las realidades territoriales, acompañado de un componente sólido de asistencia técnica continua. Además, se necesita avanzar hacia metodologías comunes para la medición y seguimiento de métricas de impacto (social, ambiental y económico).
Concentrar la inversión en la agroindustria y los servicios ecosistémicos refuerza la apuesta por iniciativas que combinan rentabilidad con escalabilidad y beneficios ambientales, facilitando la movilización de capital adicional y fortaleciendo la credibilidad del modelo financiero, siempre bajo control de la Cooperativa MUSA en consciencia agroecologica campesina.
Sugerimos que las Cooperativas MUSA sean también el conducto de la financiación climática en sus territorios, al orquestar la planificación agroecológica local (intermunicipal) sea también remunerada siendo la que puede coordinar el esfuerzo de adaptación y mitigación al Cambio Climático con sus cultivadores asociados.
Un punto crucial para que el tríptico de la bioeconomía circular recuerde que aprovechar lo natural tiene siempre una contraparte.
![Bioeconomia[1] Bioeconomia[1]](https://corpobanano.com.co/wp-content/uploads/elementor/thumbs/Bioeconomia1-rfg1dnbvdvm7qjir81zxlknjpgrkyooueyyjzqsum8.png)
Este informe ofrece una visión integral sobre el ecosistema actual de la bioeconomía en Colombia, sus actores, sus oportunidades y sus desafíos, destacando el papel de la Amazonía como territorio clave para invertir en soluciones basadas en la naturaleza e integrar conocimiento ancestral y tecnología con impacto directo en comunidades locales y conservación del bosque en pie. A través del mapeo de 25 actores —incluidos gobiernos, empresas, institutos de investigación y cooperación internacional— se identificaron múltiples puntos de entrada para la inversión de impacto, especialmente en cadenas de valor de ingredientes naturales, bioinsumos, biotecnología, turismo sostenible y productos forestales no maderables.

Este plan expresa y propone una estrategia nacional dedicada al desarrollo de la bioeconomía en Colombia del Gobierno Duque.

La tenencia de la tierra es uno de los factores socioeconómicos representativos de la desigualdad estructural en el contexto Colombiano.
