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Domingo 16 de noviembre 2025
Recordemos unos datos esenciales: 7 campesinos sobre 10 son microfundistas, por debajo de la UAF mínima para vivir, con una edad promedio de 57 años y ocupa 96% del territorio.
En Colombia, hay 40 millones de personas en edad de trabajar, de las cuales 11,4 millones son campesinas en edad productiva.
La juventud migra para la ciudad.
La demografía rural
Recordemos unos datos esenciales: 7 campesinos sobre 10 son microfundistas, por debajo de la UAF mínima para vivir, con una edad promedio de 57 años y ocupa 96% del territorio.
En Colombia, hay 40 millones de personas en edad de trabajar, de las cuales 11,4 millones son campesinas en edad productiva.
La juventud migra para la ciudad.
El Valor
Primero, recuperar el poderío de cualquier profesión al poder hacer nuestros precios de productor. Sabemos que si mejoramos los ingresos de las fincas, podríamos mejorar las condiciones de vida de los campesinos. ¿Cómo lo hacemos? Implantando la agroindustria en la ruralidad con gobernanza cooperativista agroecológica para comercializar y transformar las cantidades sobrantes de las cosechas en una cadena de valor ecodiseñada para sostener una economía circular sostenible al nivel provincial con simbiosis agroindustrial.
El empoderamiento de los campesinos, ciudadanos y empresarios rurales pasa por la satisfacción de su justa rinvindicación de poder gozar de sus derechos económicos y libertades públicas para construir la Paz.
Los medios de producción
Segundo, alzar el nivel de capitalización de las organizaciones de productores vendedores de fruta y alimentos con grandes figuras solventes dignas de dar garantías a sus bases como a sus clientes. No podemos seguir soñando en grande con migajas. La Asociación de productores nos enseña severas limitantes. ¿Hablemos de los incumplimientos con los PAE? Colombia es un gran país que también tiene Estadista, Empresarios, Campesinos, Docentes, Estudiantes y trabajadores con una visión ambiciosa. Mientras, los grandes compradores de fruver, a veces organizados en carteles ejercen una presión mortífera sobre la producción agrícola con prácticas desleales y abusivas, las cuales pueden llegar incluso a amenazar la tranquilidad de la tenencia de tierra por impunidad total y una reforma agraria trabada desde el Congreso. Necesitamos acabar con el binomio Clientelismo-Corrupción.
De los Acuerdos de Paz
Tercio, completar la reforma agraria en un momento histórico de construcción de Paz. El acontecimiento del primer Gobierno de esencia popular reactiva los acuerdos de Paz, la reforma agraria con un Plan Nacional de Desarrollo Ambicioso enfocado en la Preservación de la Vida. Sin embargo, vemos la población rural ganando años, sufriendo no solo de grave escasez de mano de obra sino también de falta de infraestructura, de rendimientos agrícolas precarios por el cambio climático. La Presidencia de la Republica estima que los 3 millones de hectáreas por entregar costarán a la Nación $60 billones. Sería una lástima no impulsar cooperativas en adquirir su aparato de transformación cuando la misma Ley 2006 del 2020 obliga los municipios a comprar alimentos directamente a los pequeños productores locales y de la agricultura campesina, familiar y comunitaria.
De la Seguridad Alimentaria
Cuarto, el reto de acabar con el Hambre en un País tan rico. Invitamos a asegurar la autonomía alimentaria, este pilar de la seguridad alimentaria local, un cumplimiento imprescindible para cualquier nación que aboga por su soberanía alimentaria en todos sus territorios.
Al organizar una red de 18 Proyectos de Cooperativas MUSA, las cuales tendrán su red de bodegas, vemos una gran oportunidad de satisfacer no solo las exigencias de abastecimiento de las compras públicas de los municipios locales, grandes urbes vecinas en Coordinación con los Puntos Abastecimiento Solidarios (PAS), las plazas de Mercado, la Federación de Tenderos (FEDECOM) sino también de poder alimentar la Región Andina y caribeña gracias a nuevas conexiones logísticas (tren) de Colombia en el mapa panamericano y pacifico.
Para la Transición Justa
Quinto, el desafío de la Transición Justa para adaptarnos y mitigar los efectos del Cambio Climático en un País cada vez menos petrolífero. La Transición Justa es, en esencia, el reconocimiento político de que toda transformación estructural profunda genera ganadores y perdedores. No es solo un eslogan ecologista; es un marco de análisis y un programa de acción para gestionar el cambio de las relaciones de producción en vista de las consecuencias sociales de la descarbonización y de la crisis ecológica. ¿Cómo cambiamos el modelo productivo acumulativo exclusivo neoliberal para salvar el planeta sin sacrificar a las personas, a la biodiversidad en el proceso? Es un proyecto tan ecológico como social. Su éxito o fracaso definirá no solo nuestra capacidad de resiliencia, de salud ambiental sino también la estabilidad social y política de las próximas décadas. Y aquella transición pasa primero por el campo al ser bondadoso. La ciudad es extractivista por esencia. Vive del potencial productivo rural: los alimentos, la energía, su biodiversidad, minería y su logística. Allí encontramos las Zonas de alto valor ambiental, de alto valor agrícola, los APPRA. Y el correcto uso del suelo es la primera herramienta de las políticas ambientales de desarrollo sostenibles de los Territorios. Recordamos que los citadinos, el 80% de los colombianos viven en solo 0,4% del territorio de la República. Si no podemos decidir sobre la implementación del Catastro Multipropósito, necesitamos grandes empresas de economía solidaria en el campo para cumplir no solo con los Acuerdos de Paz sino también poder coordinar localmente y mancomunalmente esas políticas de desarrollo rural integral con esas entidades voceras de la realidad productiva de una agroindustria de mediana escala con vocación a sostener la agricultura microfundista y su policultivo agroecológico.
Controlar la inflación
Sexto, el necesario control coordinado de la inflación en un País en Desarrollo por y para la Paz. Colombia tiene todavía una fuerte demanda de crecimiento. Observamos en que 2024, la tasa de crecimiento del sector agrícola supero por la primera vez en la historia colombiana la tasa de crecimiento nacional. “El sector agropecuario participó con el 10,5 % del valor agregado bruto de la economía colombiana ocupando el cuarto lugar entre las 12 ramas de actividad económica medidas por el DANE”. Estos resultados reafirman el papel estratégico del agro en el desarrollo económico del país, así como su relevancia en la generación de empleo, seguridad alimentaria y sostenibilidad productiva. Otro ejemplo, tenemos que equipar todo el País con Infraestructuras de acueducto y alcantarillado, la cual mejorará la preservación del Medio Ambiente, su biodiversidad y sobre todo la salud humana de nuestros hijos y nietos. Para un Gobierno, el control de la evolución del Precio de la Energía y de la Canasta familiar son herramientas poderosas para manejar correctamente la erosión monetaria, la llamada “inflación”.
Tanto los más vulnerables, los trabajadores como los empresarios y banqueros necesitamos que los Gobiernos de turno asumen ese rol de Interventor para evitar que las ganancias de productividad generadas por las inversiones en el desarrollo, en el Progreso no estén anuladas por el despilfarro sin control, como lo podemos seguir observando con los elefantes blancos o la corrupción que nos dilata los tiempos de ejecución empobreciendo las inversiones públicas. Además, la Constitución Política de Colombia estipula en el artículo 373 que “El Estado, por intermedio del Banco de la República, velará por el mantenimiento de la capacidad adquisitiva de la moneda.”, lo cual se logra directamente al mantener la inflación en niveles bajos y estables.
Pensamos que tener una red de Grandes Cooperativas agrícolas agroindustriales no solo puede ayudar a cumplir con la Reforma Rural Integral (Acuerdos de Paz) sino también a concertar a medio y largo plazo políticas económicas de control de inflación sobre la canasta familiar cumpliendo con la Transición Justa y la seguridad alimentaria en un contexto de globalización hostil (Geopolítica y Cambio Climático).
El papel fundamental del microfundio
Séptimo, el papel menospreciado de la clase campesina microfundista en las políticas de lucha por la adaptación y mitigación del cambio climático. Enfatizamos que son ellos los que cuidan los suelos y la biodiversidad con su Policultivo. La financiación de su Desarrollo Rural Integral se ve afectada por un conservatismo mortífero, hipotecando el futuro y las oportunidades de la juventud campesina. Invitamos (1) los futuros Gobiernos a impulsar el cooperativismo agrícola de economía circular y de simbiosis agroindustrial a través de subvenciones considerables del Estado, sin paternalismo ni asistencialismo ni deuda. Segundo (2) queremos que los fondos climáticos dirijan su financiación, fondos de compensaciones, donaciones en bonos de carbono, por servicios ambientales directamente a las cooperativas para dotar de finanzas suficientes y consecuentes para impactar la vida de los productores en coordinación con las políticas ambientales de los Municipios y Departamento de Impacto. Para asumir la transición justa, la ciudadanía urbana debe reconocer el papel fundamental de los que ocupan los territorios rurales cuando siembran, sea café, cacao o bien cuando se detienen de cortar un árbol centenario porque no llegan al fin del mes.
Segundo (2) queremos que los fondos climáticos dirijan su financiación, fondos de compensaciones, donaciones en bonos de carbono, por servicios ambientales directamente a las cooperativas MUSA para dotar de finanzas suficientes y consecuentes para impactar la vida de los productores en coordinación con las políticas ambientales de los Municipios y Departamento de Impacto. Para asumir la transición justa, la ciudadanía urbana debe reconocer el papel fundamental de los que ocupan los territorios rurales cuando siembran, sea café, cacao o bien cuando se detienen de cortar un árbol centenario porque no llegan al fin del mes.
Actor local de la Sustitución de Cultivos
Octavo, incitar, planificar y monitorear el plan local de sustitución de cultivos en cumplimiento del Programa Nacional Integral de Sustitución (PNIS).
¿Quién será más legítimo que una Cooperativa campesina y su industria para asegurar la implementación de la Paz con el Estado Colombiano y la sociedad civil?
Otra solución que fue pactada claramente en el punto 4 del tratado de la Habana: una estrategia basada en la sustitución voluntaria y el desarrollo alternativo: una Reforma Agraria Integral de economía solidaria, con la comunidad de productores en el centro.
Sin embargo en 2025, «la falta de instancias de participación efectiva fue uno de los grandes fracasos del PNIS. La centralización de la toma de decisiones en la capital dejó a un lado la capacidad de las instancias territoriales y municipales para articular soluciones que respondieran a las necesidades reales de las comunidades. La participación activa y el derecho a la información debieron haber sido pilares fundamentales para que este tipo de políticas no terminara privando a las familias campesinas de sus derechos fundamentales» escribe el Centro de Investigación DEJUSTICIA en su nuevo libro de nuestra colección sobre cambio climático y justicia ambiental.
Así que las Cooperativas MUSA son nuestra respuesta inmediata a la Falta de Presencia Integral del Estado y a sus compromisos con los Territorios. Hoy muchas comunidades que firmaron acuerdos de sustitución no recibieron la asistencia prometida a tiempo o de forma completa. La lentitud burocrática, la corrupción en los PDET y la falta de recursos resultante han sido un problema demasiado grave para repetirlos con otros Gobiernos impunes. Por último, la simbiosis agroindustrial MUSA ofrece aprovechar de varias formas las fibras y biomasa conocidas por aquellos productores como la del cáñamo o la del cannabis medicinal con el decreto.
Anclar la agroindustria en el campo
Octavo, incitar, planificar y monitorear el plan local de sustitución de cultivos en cumplimiento del Programa Nacional Integral de Sustitución (PNIS).
¿Quién será más legítimo que una Cooperativa campesina y su industria para asegurar la implementación de la Paz con el Estado Colombiano y la sociedad civil?
Otra solución que fue pactada claramente en el punto 4 del tratado de la Habana: una estrategia basada en la sustitución voluntaria y el desarrollo alternativo: una Reforma Agraria Integral de economía solidaria, con la comunidad de productores en el centro.
Sin embargo en 2025, «la falta de instancias de participación efectiva fue uno de los grandes fracasos del PNIS. La centralización de la toma de decisiones en la capital dejó a un lado la capacidad de las instancias territoriales y municipales para articular soluciones que respondieran a las necesidades reales de las comunidades. La participación activa y el derecho a la información debieron haber sido pilares fundamentales para que este tipo de políticas no terminara privando a las familias campesinas de sus derechos fundamentales» escribe el Centro de Investigación DEJUSTICIA en su nuevo libro de nuestra colección sobre cambio climático y justicia ambiental.
Así que las Cooperativas MUSA son nuestra respuesta inmediata a la Falta de Presencia Integral del Estado y a sus compromisos con los Territorios. Hoy muchas comunidades que firmaron acuerdos de sustitución no recibieron la asistencia prometida a tiempo o de forma completa. La lentitud burocrática, la corrupción en los PDET y la falta de recursos resultante han sido un problema demasiado grave para repetirlos con otros Gobiernos impunes. Por último, la simbiosis agroindustrial MUSA ofrece aprovechar de varias formas las fibras y biomasa conocidas por aquellos productores como la del cáñamo o la del cannabis medicinal con el decreto.
Para superar la ausencia estatal, la corrupción endémica, la pobreza y la falta de oportunidades en el campo colombiano, cultivemos la confianza con la creación y desarrollo coordinado de 18 grandes cooperativas campesinas de economía circular con simbiosis agroindustrial para empoderar el Campesinado en la construcción de la Paz, reorganizar la autonomía alimentaria, la sustitución de cultivos y el financiamiento de la Transición Justa con el motor de la economía solidaria gracias (1) a la justa formación de los precios agrícolas por los productores asociados en Cooperativas MUSA y (2) a la transferencia sin intermediación de los fondos de financiación climática y de sustitución de cultivos a las Cooperativas campesinas locales.
